Número 232

10 MUEBLES PARA LA OFICINA DEL FUTURO
El espacio de trabajo ha de ser sobre todo flexible. Los cambios en las dinámicas y en la organización, los crecimientos –y descensos– en la plantilla, las incorporaciones tecnológicas... Son muchas las circunstacias que dejan una oficina obsoleta. La solución pasa inevitablemente por la flexibilidad; por utilizar el mobiliario como aliado de la arquitectura para responder, sin excesiva obra, a las nuevas necesidades. En el espacial sobre Nuevos Espacios de Trabajo que incluimos en Diseño Interior 215 (junio 2010) hemos seleccionado 10 piezas que trabajan en este sentido. Aquí mostramos algunas de sus posibilidades.
Parcs, de Pearson & Lloyd para Bebe es un paisaje con referencias geográficas y basado en la idea de que el trabajo va mucho más allá del típico puesto de trabajo.




Buzzi es el laboratorio de ideas de la firma belga Tecnospace. De la mano de Saskia Adriaenssens ha propuesto BuzziSpace, Board, Screen: soluciones ligeras que de forma rápida improvisan un estudio en cualquier rincón.



Como en Buzzi, en 1:10 de Mario Ruiz para Dynamobel, la apuesta tiene también mucho que ver con la piel, aunque en este caso es una propuesta mucho más arquitectónica que de mobiliario. Se trata de un kit de interiorismo que ofrece suelos, techos y particiones y admite cualquier posibilidad de revestimiento. Los tres elementos pueden trabajar en conjunto o por separado configurando nuevos espacios sin apenas obra.


Los hermanos Ronan y Erwan Bouroullec son los protagonistas de dos de los ejemplos. Por un lado, su primera colaboración con Vitra, el programa de mobiliario Joyn, que se basa en una mesa larga: una plataforma desde la que se organizan distintos puestos y distintas escenas de la dinámica de trabajo. Esta pieza, que se acompaña de microarquitecturas que por sí mismas configuran espacios, es comparable con la planta de distribución de un espacio: una planta diáfana, abierta a cualquier configuración.


De ellos también es Clouds, un conjunto de tejas de tela con grandes orejas con las que es posible crear desde un tapiz o un biombo a un refugio donde concentrarse. Pertenece al catálogo de Kvuadrat y su clave está en la indefinición.




La pieza de Monica Förster para Offecct es una nube. Viajando en avión, la diseñadora soñaba con poder trabajar encerrada en una nube. Cloud se desmonta con facilidad y se guarda en una simple bolsa.


La intención de Prooff, con Makking & Bey, fue investigar en la posibilidad de que una pieza de mobiliario se comportase como una habitación. De ahí surgió esta butaca, The Ear Chair, con enormes orejas y muchas posibilidades dependiendo de cuantas de ellas entren en la configuración.



Con Le Mur, de Marie Oscarsson y Wivian Eidsaunet del estudio Murman architects para Materia, las posibilidades van desde una simple bancada tapizada a un sucesión de espacios de reunión. Todo depende del número y forma de los módulos y de su disposición.



Terminamos con dos sistemas de oficina que en su desarrollo contemplan la posibilidad de adaptarse a cambios. Por un lado, Tutti de Haworth: una sencilla composición de espacios individuales permiten crear complejos entornos de trabajo: de lo local a lo global.




Forward, de Steelcase, propone soluciones que asumen cualquier cambio y permite crear nuevas situaciones con facilidad. La clave está en piezas como el pórtico.

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