Número 217

JUMP THE GAP 2009: UNA BAÑERA QUE RESPIRA
Con John Pawson, Héctor Serrano, Carlos Lamela, Alberto Meda, Chantal Halmade, Carlos Ferrater, Josep Congost y Alfredo Häberli como jurado, la tercera edición del concurso de diseño Jump the gap demuestra su buena salud. Dirigido a jóvenes diseñadores y arquitectos menores de 35 años, la convocatoria ha recibido este año 382 propuestas. De entre ellas el jurado premió la propuesta de un diseñador chino, Li Xi: la bañera Breathing bathtub. Revestida con un material similar a la esponja, esta bañera que respira, se amolda a la silueta del usuario, garantizando la comodidad y el ahorro de agua. Esa respiración es un proceso similar a la osmosis de las plantas: filtra el agua atrapando en el interior del revestimientos las impurezas.

Además. el jurado reconoció otros diez proyectos como finalistas.
Active & Relax Bathroom, de Michal Mitek (Polonia). Pensado para hoteles de lujo, cambia por completo la imagen del baño buscando la "competencia" formal con otras estancias de la casa. Destacan detalles como que la bañera, empotrada en el suelo, puede ocultarse cuando no se utiliza con una tapa-tarima controladad por ordenado. También está digitalizada la selección de vistas a través de pantallas lcd.

Exedra Series, de Isabel Francoy y Érika Choquet (España). Un baño a base de piezas esculturales, que forman combinaciones únicas y que se refugian tras paneles con la misma fluidez de líneas.

Free Bath, de Danil Gavrish y Yuri Ulimanov (Rusia). Se trata de un baño-balcón donde darse un baño o una ducha disfrutando de las vistas, pero sin ser visto. Hay que destacar que incorpora micro-semiconductores que transformar la enrgía solar en eléctrica.


Integration, de Pierre Chauvancy y Arshaad Khodabuccus (Francia). Sistema modular de piezas que pueden cambiar de organización tantas veces como sea necesario, simplemente rotando las unidades.


Relaxation bath with variable volume, de Petr Kubik (República Checa). Una bañera activa, pensada para relajación y rehabilitación, capaz de modificar su estructura y su altura y de jugar con el cambio de volumen del agua.

The Roca Landscape, de Yar Rassadin (Rusia). Con una sola pieza capaz de inflarse se pasa de una cabina de ducha a una bañera, por ejemplo. La clave está en las programaciones.

Eroded Roca, de Ula Iruretagoiena y Amaia Lizarraga (España). La higiene en cinco pasos: cabeza, manos, parte superior del cuerpo, inferior y pies; y cinco orificios asimilados a estas funciones. Una forma de aglutinar en una pieza-espacio todo lo que el agua requiere y, de paso, racionalizar su uso.


Waterdrop Shower Room, de Wu Chenghou (China). UNa ducha mágica, con pantallas táctiles desde las que cambiar funciones, películas, música...


Waterwear, de Paulo Gouveia y Pedro Guimaraes. Este baño sólo existe cuando es necesario. La parte técnica se instala en un muro y de allí surge una caja que puede curvarse hasta cerrarse y elevar ligeramente su base. ¿Para qué? Para ofrecer la intimidad y la seguridad que requiere, por ejemplo, el uso de la ducha que, mientras no está activa, casi es invisible.

Box, de Clara del Portillo y Álex Selma (España). Una caja modular y ecológica, con módulos ensamblables que solucionan diferentes posibilidades, siempre con la premisa del control del gasto de agua.


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