Número 232

MORAL DE REBAJAS. TODO A 1 EURO
Dice Ana Domínguez en el post scriptum que es una pena que la actividad social y el intercambio personal en la Feria de Milán casi se limiten a la “proliferación indeseable del party-party que sólo entorpece cualquier actividad inteligente”, y cuenta al efecto una interesante iniciativa de botellón guerrillero que tiene su jugo. Como pórtico de la crónica que empieza a la vuelta de esta página, contaré yo otra acción de aires carbonarios, pero desprovista de toda retórica ampulosa; de un realismo seco y estimulante, tan importante al menos como los mejores productos que pudieran verse en el Salone.
5.5 designers son uno de los estudios más interesantes del panorama internacional reciente (ver DI 176 y 194). Este año celebraban en Milán su quinto aniversario –y medio, precisan– en el Centro Cultural Francés del corso Magenta con una exposición optimista y divertida. Pero lo mejor estaba en el patio; allí formaba el personal una nutrida cola hasta un mostrador rodeado de grandes embalajes donde tres dependientas de ocasión despachaban rápidamente la mercancía. ¿Qué vendían estos cuatro franceses especialistas en curar muebles enfermos o clonarlos a partir de su futuro dueño? Nada especial: un set de objetos de melamina de colorines para aperitivos. Cinco años antes, un “gran grupo francés de la industria del vidrio” de cuyo nombre prefieren no acordarse les hizo el encargo, fabricó 45.000 unidades, las embaló, las etiquetó y... fruto de un arcano movimiento en las alturas, decidió no comercializarlas cuando estaban a punto de ser distribuidas. La empresa les propuso asistir a su destrucción ante notario, “pero esa era una solución contraria a todas las reflexiones sobre el medio ambiente que la sociedad debería tener en cuenta, un derroche inútil e inconsciente en un contexto de inflación continua del coste de las materias primas”.
Los 5.5 entendieron que la situación los llevaba automáticamente a interrogarse “sobre el papel del diseñador frente a este tipo de decisiones arbitrarias” y no se lo pensaron dos veces: convirtieron el caso en un proyecto adquiriendo el stock, lo pusieron a la venta a través de su propia red comercial –sobre todo a través de la tienda on line de su sitio cinqcinqdesigners.com– y decidieron organizar una serie de liquidaciones-performance bajo el título Save a Product en grandes eventos del diseño –la Bienal de Saint Etienne, la Feria de Milán–, donde al precio simbólico de un euro el público pudiera indultar uno de los productos condenados y convertirse en depositario activo de esta historia ejemplar. “Naturalmente –dicen los 5.5–, un proyecto es un trabajo en marcha y en cualquier momento puede interrumpirse por legítimos motivos técnicos, políticos o económicos. No hemos querido, en todo caso, oponernos a una decisión que corresponde sólo a la empresa, ni vengarnos de ella; sólo reflexionar sobre qué habría pasado con estos objetos en el momento en que se tomó la decisión”. Se trata de demostrar que “el diseñador no es sólo responsable de la estética de los objetos; es también su garante y su testigo, y puede plantear alternativas comerciales tanto al principio como al fin del recorrido”. De hecho, cuando visitaron la fábrica en los primeros momentos del proyecto fallido, propusieron “reanimar el stock invendido” mejor que diseñar algo nuevo, pero a la empresa no sólo le parecía “más sencillo hacer nuevos moldes”, sino que, “sobre todo, consideraban inoportuno comunicar la existencia de un stock invendido”. Las rebajas como instrumento moral. Eso es diseño, y del bueno.
José María Faerna
C/Covarrubias,1
•28010 Madrid.
•Tel.:91 447 12 02
•Fax:91 447 10 43.