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Manuel Cerdá, Julio Vila
Casa en Moncada. Valencia
Desde fuera, esta vivienda muestra dos caras: una sobre la otra. La baja aprovecha el contacto con el jardín para explotar la transparencia (de las miradas vecinas ya le protege el muro de la parcela) con grandes cristaleras que difuminan las fronteras. La superior se cubre con una celosía de colores capaz de tamizar la luz del sol y de crear sensación de ingravidez en el volumen. En el interior, la organización busca la máxima flexibilidad, por eso las plantas se dividen con un corte transversal que deja a un lado una zona compartimentada para usos auxiliares, mientras libera el otro en un espacio cambiante como lo son los ritmos de vida.
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